sábado, 5 de febrero de 2011

Qué tanto conozco de mi.

El ser humano debe aprender a reconocerse a travez de los estímulos que tanto el exterior como el interior le provocan. Este conocimiento se fundamenta en la capacidad en la capacidad para observar los impulsos que motivan a cada persona a hacer las cosas y la manera más apropiada de observar estos rangos , ya bien sean estímulos o impulsos es solo por medio de la concientización de los sentidos.

Nada de las cosas que hacemos, de las cosas que vivimos e incluso de aquellas que nos enteramos por cualquier medio tendrían objeto si no dejasen una reflexión en cada uno de nosotros. Y más que pensar en una reflexión, pensaría en una enseñanza para fomentar a la conciencia.

A medida que vamos transcurriendo en la vida y por ende desarrollando habilidades, vamos ganando mucho en ese terreno que tiene que ver con el conocimiento, generalmente el ser humano tiende a enfocarse al fomento del conocimiento intelectual, ya que la carrera o la experiencia profesional demandan día a día un acervo cultural suficiente para responder a las necesidades de la vida moderna. De esa misma manera y a medida que la vida continua en nosotros, vamos perdiendo en el terreno de lo que a la conciencia propia se refiere, esto es porque a lo largo del tiempo tendemos a involucrarnos con el exterior.

Desafortunadamente cuando llega el momento de contactarse a sí mismo y con ello a describir en el terreno de las emociones propias, tendemos a parafrasear nuestros pensamientos, considerando que son así nuestras emociones y sensaciones. Esto nos lleva a entender que no podemos conocer plenamente al mundo si no conocemos primero a nuestra conciencia ya que aquí se gesta el mundo que por dentro llevamos y que se refleja en las acciones que todo el tiempo hacemos en el mundo real. 

Al analizar a la humanidad, algunos pensadores han observado en ella esa gran diferencia entre la conciencia que va ligada a las emociones y la mente, la cual esta vinculada al conocimiento. A todo esto hay que agregarle la presencia del cuerpo y postularlo como una triada que nos lleva al desarrollo. De no haber mente no hay conciencia y mucho menos habrá cuerpo. De haber cuerpo sin conciencia no habrá mente para reconocer el cuerpo falto de aquello que necesite.

Es aquí donde aparece el concepto del alma el cual da mayor sentido y responsabilidad a la parte de la conciencia en las personas. Sin embargo el alma tiene que ver con la parte espiritual en la humanidad y la conciencia tiene relación directa con la parte física del ser humano, con su cuerpo y con el reconocimiento de todo aquello que al rededor se aprecia en relación con los sentidos, para que esto sea posible es necesario vivenciar y con ello es necesario también sentir .

El ser humano que no es capaz de vivir experiencias como el dolor, la angustia, el miedo, la euforia o cualquier sensación, jamás podrá tener un marco de referencia que le de la oportunidad de sintetizar todo su ser y tener la conciencia plena para identificar y separar cada aspecto que por medio de los sentidos estimulan su conciencia. 

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