lunes, 10 de enero de 2011

Cuando la familia se reúne.

Desde muy tempano la casa estaba abierta y de la estufa salía ese particular olor a café que se puede sentir desde cualquier casa. Desde muy temprano la señora iba y venia dentro de la casa preparando el desayuno, sus cansados años día día hacen más difícil su vida, es por eso que desde temprano inicia su rutina, para poder descansar más por las tardes. A su lado esta su marido aún más grande más cansado  y más inhábil que ella. Él la observa y quisiera ayudarla pero si quiera puede ayudarse a si mismo. Juntos saben que es domingo y que también es día de visitas. En los últimos años han aprendido a esperar pacientemente este día donde todos los niños llegan a visitarlos. Después de tomar una taza de café y asear toda la casa empieza a llegar la visita. Es más temprano que de costumbre, habitualmente las visitas llegan justo para merendar. La prima en llegar es la hija mayor con su familia; un matrimonio maduro y uno de los hijos.
En la casa, donde al iniciar el día eran dos, ahora hay seis, nunca pueden faltar los abrazos ni los besos, la casa se empieza a llenar y con ello el ambiente cambia, ahora se escuchan risas de la hija que sigue comportándose como niña con su mamá pero los años le dan otro papel dentro de la misma casa que la vio nacer. Con esta primera visita llega también lo que se va a comer, una comida que todos desean y que están esperando a compartir, productos del mar.
El día sigue pasando y las visitas siguen llegando a casa, uno a uno cada integrante de la familia va llegando con las familias que años atrás gestaron en nuevos compromisos y en nuevas casas, llegan también los recuerdos, las  experiencias,  los reclamos,  las  risas todo a llegado hasta esta  casa,  hasta las lágrimas han llegado.
Ahora la casa está llena, llena de voces, llena de comida, llena de ruido y llena de esa alegría pasajera de sentirse acompañado en familia.
En la cocina las mujeres hacen lo propio, lavan trastes, bromean, cuentan de sus problemas, de sus hijos, también cuentan las horas que faltan para comer mientras se desprende el aroma a hogar que va hasta la sala donde los hombres están. Ellos, hablando de política y de trabajo ven a los hijos en el patio donde todos juegan o pelean.
Finalmente llega la hora de merendar, y no hay nadie que no coopere, entre todos ponen la mesa, las bebidas y se sientan al rededor de la misma. Y ahí están reunidas 3 generaciones gestadas en 78 años.
Querida familia: en este momento de la vida seguimos estando juntos y tal vez no falta mucho para comenzar  a separarnos, así como vamos llegando, en algún otro momento más adelante nos tendremos que separar porque no hay más nada que las personas deseen que compartir en familia, el reunirse con los seres queridos da la oportunidad de recordar nuestras raíces, de sentirnos amados y apoyados dentro de un mundo lleno de dificultades.
Y así, los señores de la casa después del atardecer del domingo vuelven a ese mundo de soledad con la serenidad para esperar un domingo más y ver la casa rebosante de la vida que hace algunos años decidieron engendrar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario