Dentro de nuestra vida, podemos observar que el mundo esta lleno situaciones que nos van marcando día a día, bien puede ser un hallazgo o una perdida importante. Dentro de la vida y hasta que esta se acaba van surgiendo inquietudes, intereses, pasiones y por supuesto miedos. También, dentro de la vida y en esta observación que hacemos de la misma los individuos vamos haciendo usos de estrategias o maneras de proceder que nos ayudan a disimular todo aquello que el entorno despierta en nosotros. Esto, indiscutiblemente tiene una explicación simple y esta bien puede ser: el sentirse contenido dentro del grupo o clan. Para que el individuo llegue a esta situación donde los prejuicios van más allá de la razón debió atravesar una seria de situaciones donde sentimientos como la tristeza, desesperanza soledad e incertidumbre se apoderan y no permiten la superación de si mismo. Así, cuando el sujeto se encuentra inmerso en una situación de miedo, la cual puede en ocasiones ser también inconsciente, tiende a tomar patrones de conducta los cuales no demuestran la real personalidad de ese sujeto en cuestión. Es en este punto donde el verdadero ser de cada persona se separa y entra a un estado de apariencias y falsa moral donde las malas expectativas, las emociones no expresadas y la vida desaprovechada se vuelven parte del entorno cotidiano en esa persona. Tristemente no existe un medio de confrontación donde el individuo pueda trabajar al respecto y mejorar esa área en su vida que va perdiendo, a la par que no encuentra un medio de canalización para afrontar el problema, el individuo sutilmente apropia este aspecto de su vida y lo hace vigente en su personalidad, puesto que no hay un espejo, por así decirlo, donde pueda reflejarse y ver el problema con el que se encuentra. Con el transcurrir del tiempo, el sujeto pierde la capacidad para ver dentro de sus emociones puesto que el efecto que la sensación de miedo aporta imposibilitan a la sensibilización y no permiten que el gran potencial dentro de cada individuo sea expuesto y con ello las emociones que puede plasmar en cada una de las cosa que hace. La importancia de José Saramago está que él reconoce de manera formal que el miedo en el individuo hace que se convierta en un ser de apariencias y no demuestre sus verdaderas intenciones o simplemente mediante el uso de mascaras emocionales vaya viviendo hasta el punto donde se crean conflictos más grandes de personalidad. Así mismo Saramago advierte que el único camino que permite superar los problemas en el individuo está sólo dentro de los alcances de ese mismo individuo. Si la persona desea superar su falta de crecimiento emocional y (porque no pensarlo) espiritual, debe primero romper todas esa barreras que de forma interna e involuntaria ha forjado dentro de si. Sólo así alcanzará una conciencia plena para dejar de lado los miedos y los problemas que ellos ocasionan y así continuar viviendo una vida más vinculada a la realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario