Al iniciar un año nuevo, muchas de las cosas que hemos deseado hacer 365 días antes se logran, o tal vez no.
Muchas de esas mismas cosas que se cumplieron quedan a media o no salen tal cual se planean.
Para que esto no suceda, antes de comer las uvas y pedir deseos es importante PLANIFICAR.
¿Cómo podré bajar de peso si no voy al gimnasio y además no me doy tiempo para buscar uno que se ajuste a mi horario?
¿Cómo voy a conseguir un mejor empleo si aún no dejo el que tengo, pero además donde estoy laborando tengo mis expedientes hechos un caos?
La respuesta es muy sencilla, pero muchas veces es muy difícil de hacer: Planificar.
Si bien es cierto que los planes no sale tal cual se plasman también es cierto que se necesitan más de una alternativa que nos ayude a tener opciones en caso, el asesorarse, conocer experiencias de buen éxito y sobre todo el compartir las experiencias propias nos ayuda tener una visión amplia de todo aquello que nos ayuda a planificar.
Por otro lado, muchas veces pasamos planificando y planificando las cosas sólo para darnos cuenta que nada de lo que hacemos corresponde con aquello que planificamos o los resultados obtenidos son a medias.
Esto puede entenderse mi mejor si aceptamos que la planificación correcta sólo da resultados en función de la medición de los avances dentro de la misma, es decir; si no vamos detallando aquello que pasa dentro de nuestro plan, nunca podremos conocer el real avance de aquello por lo cual vamos luchando.
Al respecto tengo bien presente dos comentarios de personas muy cercanas a mi:
El primero fue: Si quieres emprender cualquier cosa en la vida, lo primero por hacer es, plasmarlo en papel y de ahí arrancar con todo el proyecto, dejando claro cada detalle que quieres y no.
El segundo fue: Yo no soy de los que se pone a pensar mucho en las cosas, yo trabajando y actuando.
Lo más curioso del asunto es que la persona del primer comentario a pesar que ha concretado ideas, nunca logró despegar las mismas. La persona del segundo comentario concretó con buen éxito uno de sus planes. Pero entonces qué rayos pasa con la cuestión de la planificación en función del ejemplo anterior.
Eso no es lo importante ahora, a pesar que ambos tienen el mismo grado de educación, viven en estratos semejantes y tienen habilidades por igual, el primero puede conseguir sus objetivos y no necesariamente aterrizarlos y el segundo a pesar que los aterrizó y sigue luchando por ellos; necesita asesoría a cada paso que da.
Y nuevamente salta una pregunta ya hecha ¿qué rayos pasa con la planificación? Podríamos hacer una inmensa formula que nos pueda resolver la vida (planificación + observación - presión x esfuerzo / trabajo = buen éxito) pero en realidad nada de eso funciona (los ejemplos son claros). A pesar de que las reglas del juego están dadas, a pesar que seguimos los lineamientos tal cual, a pesar que ponemos el plus a todo lo que hacemos, siempre hará falta algo, siempre nos daremos cuenta que no del todo nos convence el resultado. Y es fácil saber el porqué: el ser humano es tan cambiante como el clima mismo. Nuestro entorno, nuestras relaciones, nuestros problemas muchas veces hacen que todo cambien. Por eso es importante el CONTROL. Si llevamos un buen control dentro de cada cosa que hacemos y planificamos alternativas para factores externos que ponen fuera de lugar aquello que hacemos, tenemos más posibilidades de sobrevivir con ideas firmes dentro de un mundo completamente cambiante.
El cambiar al mundo depende de ti.
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